jueves, 12 de agosto de 2010

Por un diálogo nacional sobre la profesión docente

Ricardo Cuenca. Fotografía © CNE/Galería pública del I Congreso Pedagógico

Muy buena idea señorita, cuando regrese a clases voy a pedirle a mis alumnos que me digan qué opinan de mi forma de enseñar en lo que va del año.
Este fue el comentario espontáneo de Ernesto a la presentación que hizo Patricia Ames, destacada investigadora del Instituto de Estudios Peruanos, de sus avances de investigación sobre la percepción que tienen los escolares de cuatro regiones del país acerca de sus profesores y sus escuelas. Los niños entrevistados habían dicho, con una gran lucidez, que les gustaba mucho aprender, pero no aburrirse; que no les molestaba la exigencia, pero sí el maltrato; que les agradaba la confianza, pero no la falta de respeto; y que si algo esperaban siempre de todos sus profesores era que les tuvieran paciencia. Ernesto fue uno de los cerca de 800 maestros de casi todos los rincones del país, que participaron en el primer Congreso Pedagógico Nacional organizado 
en la ciudad de Trujillo por el Consejo Nacional de Educación, con otras importantes instituciones aliadas.

El principal indicador del poder y la trascendencia de un evento de esta magnitud, cuyo tema central ha sido el desempeño docente enfocado desde todos los ángulos, es el hecho de haber reunido a maestros de aula. La razón es simple, todas las buenas ideas que han podido exponerse, discutirse y concluirse pueden tener impacto directo en el quehacer de los maestros, sin intermediación alguna. Esta fue la opinión de Joanne Robinson, titular del Consejo de Directores de la provincia de Ontario, Canadá, a cargo de una de las conferencias magistrales del Congreso. En efecto, este ha sido el primer evento que el Consejo Nacional de Educación ha organizado para maestros y el primer evento masivo de toda su historia. 

El otro hecho destacable ha sido su pluralidad y su multidisciplinariedad. El Congreso, cuyo anfitrión fue el Gobierno Regional de La Libertad, ha sido punto de confluencia de distintas posturas políticas. Ha hecho posible también que los maestros puedan discutir acerca de las fortalezas y debilidades de su desempeño profesional con acreditados miembros de la comunidad académica, funcionarios del sector educación y diversos gobiernos regionales, el sindicato de maestros, el colegio de profesores, la empresa privada, asociaciones de colegios particulares que apuestan por la calidad y la innovación, agencias de cooperación técnica, organismos públicos especializados, así como con otros maestros cuyas buenas prácticas han sido objeto de méritos y reconocimientos. 

La primera conclusión del Congreso ha enfatizado un hecho fundamental: es la identidad misma del docente la que necesita replantearse hoy, porque «los cambios sociales, el desarrollo del conocimiento y la evolución de los paradigmas de la ciencia acontecidos a lo largo del siglo XX han sido de tal magnitud que han desacomodado a la educación y a sus instituciones y, por consecuencia, a la propia docencia». No obstante, Andrés Cardó, Presidente del Consejo Nacional de Educación, ha dicho que sin voluntad de cambio no hay cambio posible. Para que las prácticas de los maestros puedan cambiar y mejorar, los maestros necesitan quererlo, dijo Cardó, porque «el cambio en la historia nunca ha sido producto de un decreto, sino de la voluntad y el compromiso de la gente». 

Esto puede parecer obvio, pero no lo es desde la perspectiva vertical y centralista del Estado. Los nuevos desempeños que hoy se necesitan no requieren una simple actualización técnica, como ha concluido también el Congreso: suponen un cambio de naturaleza cultural. Por eso, propiciar que los maestros se vuelvan protagonistas convencidos de los cambios que se requieren resulta ineludible.  


Luis Guerrero Ortiz
Publicado en el Blog El río de Parménides
Difundido por la Coordinadora Nacional de Radio (CNR)
Lima, viernes  de 2010

1 comentario:

nico dijo...

Nicolás Knutzen dijo:

No tuve la oportunidad de estar en el Congreso Pedagógico Nacional, pero la intervención de Ernesto me parece un poco sarcástica. Ese es uno de los puntos por los cuales el maestro no escucha o no quiere escuchar, el maestro siempre tiene la razón o siempre creen tenerla y aún más todo lo saben o creen saberla, esa actitud no es la adecuada , por eso no hay una voluntad de cambio siguen con la antigua escuela cerrada, frontal y autoritaria.
Los congresos, encuentros pedagógicos y demás eventos son de mucho aporte porque permiten ver a los docentes más alla de su propia realidad, la reflexión y la autoevaluación dependen con que actitud uno va a un evento como este, la palabra base es la voluntad y el deseo, desde la prespectiva de conceptualizar el ser maestro, tarea de todos.